abril 16, 2021

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CONTRAMARCHA EN OLIVOS: ¿PORQUE LO OPERAN A LOVAGLIO?

La contramarcha organizada por la CGT Zona Norte el sábado pasado dejó una mancha de lo que fue una magra manifestación opositora. Es que la central obrera dio el argumento que no debía tener la oposición y a hoy el centro de la escena sigue siendo marcado a fuego por el «Gordo Guarda» -según Clarín- o Ricardo Lovaglio, como quieran llamarlo.

Lo cierto es que la CGT Zona Norte cometió un error. Sin análisis estratégico de la cuestión decidió marchar antes que la oposición y eso tuvo su costo. En este medio se alertó el sábado por la mañana sobre los conflictos que podría tener la concurrencia de las dos bandas de manifestantes. Y terminó pasando lo que nadie quería. Para los medios los agresores fueron unos: los sindicalistas violentos, agresivos y desprolijos que agredieron a los vecinos buenos, respetuosos y tranquilos que fueron a plantearle al presidente su malestar por las vacunas vip y tantos otros temas pero siempre de manera pacífica.

Pero la realidad no pasa solo por el error estratégico de la central obrera. Más allá de eso la cuestión se repara sobre Lovaglio en particular. Y sin ser inocentes el motivo de lo mismo encontrará una explicación lógica: ha sido él quien en las últimas semanas recibió durante horas al presidente Alberto Fernandez, y al Secretario de Asuntos Estratégicos, Gustavo Beliz, en la Casa de Reencuentro de los Argentinos (conocida como la Casa de Perón en Gaspar Campos).

Esas imagenes sacudieron el esquema político de más de uno que se apropia de la representación de los trabajadores. Y Lovaglio le dio el argumento para que cierta dirigencia política le cobre el vuelto «a la primera de cambios» (como se dice en el barrio).

En definitiva, el problema no está en que haya fuego amigo sino en que haya sido el propio ferroviario quien facilitó las cosas para que la llama sea aun más grande. Incluso el error particular derivó en un desacierto general: la CGT Zona Norte no atendió el pedido del presidente de no movilizarse (en referencia a la apertura de las sesiones ordinarias del pasado lunes) bajo la premisa que «ellos -el gobierno- cuidan a los otros», no convocó un volumen de gente que fuera superior a los manifestantes y terminó dando argumentos a la oposición sobre un rotundo fracaso de movilización. En otras palabras, el error de cálculo terminó con un importante saldo negativo.

Pero por sobre eso hay que tener presente quien está detrás de esto. El error magnificado es fogoneado por dirigentes políticos que ven en Lovaglio una molestia. El trabajo de la CGT Zona Norte de un tiempo a esta parte es incuestionable y las fotos con los personajes antes mencionados no fueron aceptadas por todos.

Como corolario tendrá Lovaglio -y la CGT- que ir más despacio. Sabiendo que muchas veces el problema no son los manifestantes que se oponen al gobierno, sino que los que merecen alguna trompada andan de la misma vereda que uno.

LOVAGLIO EN LA CGT. El ferroviario cuando asumía la regional Zona Norte