CGT: LOVAGLIO-CASARES Y LA TENSION QUE CRECE EN SILENCIO

Hora 60

La Confederación General del Trabajo de Zona Norte (CGT) vivió meses de tensión y movimientos permanentes hasta su normalización. La designación de Ricardo Lovaglio al frente de la Central, un año atrás, volvió a la normalidad al espacio. Sin embargo, las diferencias con Juan Carlos Casares se profundizaron y hoy la relación se encuentra en una silenciosa tensión entre los referentes.

«Es mi hermano de la vida» dijo alguna vez Lovaglio sobre quien hasta ese momento era el titular de la CGT y titular de SADOP Zona Norte, Casares. Pero como en toda familia los problemas aparecen y las diferencias salen a la luz. El cierre de listas 2019 fue el primer punto polémico y el ingreso de Milena Lamonega,compañera de Casares, al Concejo Deliberante no logró la representación de la CGT como se suponía. Inlcuso fue Lamonega quien rápidamente se apropió de la representación de distintos espacios sindicales sin ninguna interacción con la CGT zonal: desde el Concejo Deliberante presenta, guiada por Casares, proyectos en defensa de los trabajadores de delivery, paseadores de perro, salud municipal, etc.

Incluso hay otro aspecto que genera tensión en la relación. Casares avanza en su vinculo con el possismo, mediante la Universidad de San Isidro (¿ya confirmó un cargo en esa casa de estudios?), y deja en una posición incómoda a quienes integran la CGT. Lovaglio y compañía fueron quienes acompañaron el Frente de Todos en San Isidro en la elección pasada y la incorporación de Casares al equipo municipal los expone a una situación difícil, que generaría sospechas sobre el rol de la central en el esquema municipal futuro.

Pero hay más. Como si en el escenario local no alcanzara, la representación de la CGT Zona Norte en la política provincial y nacional quedó desplazada y gran parte de los cierres y acuerdos que se hicieron en las distintas órbitas nacionales y provinciales ubicaron a Lovaglio y su gente fuera de la «repartija». Por supuesto que el cobrador de esto fue el mismo Casares y el silencio de la CGT busca no elevar tensiones ni evidenciar la interna existente, aunque forma parte del malestar actual.

Ahora bien, el punto de quiebre definitivo estará en el paso adelante que se presume que dará Casares a la brevedad. Su intención de desembarco, con el diálogo con Gustavo Posse ya avanzado, en la Universidad Scalabrini Ortiz dejaría entrever su incorporación explícita al possismo y limitaría su presencia en la CGT. El cargo en una secretaria es el ofrecido al hombre de los docentes privados. Eso sí, Casares es el nombre más fuerte de la Central obrera y es quien hoy conserva los vínculos institucionales más fuertes: para muchos sectores por fuera de la política, es él el hombre con el que hay que hablar para conocer la mirada de la Confederación local en varios temas.

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