VIVIREMOS NUESTROS SUEÑOS.. PARA QUE LA CLASE OBRERA VIVA EN EL PARAÍSO TERRENAL – Por Christian Gaston Poli*

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La dictadura cívico militar iniciad en 1976 instaló las bases del neoliberalismo en nuestra patria. Una dictadura que fue un engranaje mas del denominado Plan Cóndor. La articulación represiva de las FFAA del Cono Sur bajo las ordenes y la dirección de los EEUU.

El peligro que significo para las clases dominantes locales y el hegemon imperialista la radicalizaciòn de las masas obreras, campesinas y de los sectores medios de las sociedades latinoamericanas activo el plan represivo continental para garantizar los intereses de norteamericanos y europeos en nuestra América.

La perspectivas de las luchas populares ya no solo se limitaban a perseguir las reivindicaciones mas inmediatas del pueblo, sino que, avanzaban en la elaboración de una perspectiva revolucionaria y socialista. Es decir, no solo estaba en cuestión el sistema de dominación neocolonial y los gobiernos autoritarios y las dictaduras, sino se cuestionaba el sistema capitalista.

Por todo ello, en nuestro país, las FFAA en articulación con el núcleo mas rancio de la burguesía local, enfocó su accionar en la clase obrera. Según la CONADEP mas del 60% de los detenidos-desaparidxs pertenecían a las diferentes franjas de la clase trabajadora. El terrorismo de Estado pasó su guadaña por las principales empresas del país, entre ellas SIDERCA, FORD, ASTARSA, etc; y en los principales barriadas obreras de los cordones industriales. La responsabilidad civil de la dictadura se evidencia en la sentencia a dos ex jefes de planta de la FORD que fueron sentenciados por su actuación en las detenciones y torturas de los combativos obreros metalmecanicos.

La faena nazi, hay que decirlo, tuvo éxito. En lo económico, porque estableció las bases del modelo neoliberal, es decir, de la etapa senil capitalista. En lo ideológico y lo político instaló la percepción social de que el capitalismo es el único sistema posible que, a lo sumo, podrá ‘humanizarse’.

Pero en lo cultural la memoria histórica por verdad y justicia fue abriendo brechas en el sentido común. Las madres, abuelas, hijxs, sobrevivientes y el resto de los organismos de DDHH junto a una parte de las organizaciones y militantes sindicales que no claudicaron durante la dictadura lograron instalar la lucha por la memoria, la verdad y la justicia. Las nuevas generaciones fueron resignificando y retomando la perspectiva de la lucha democrática y la reivindicación de los enfoques políticos revolucionarios, populares y rebeldes de la generación setentista.

Las clases dominantes intentan constantemente perforar esos valores ya instalados en gran parte de la sociedad.

Con la irrupción de las guerras psicológicas o guerras híbridas intentan establecer pautas culturales que permitan la aceptación de los valores de la clases dominantes y el hegemon imperialista. Las últimas cuatro décadas fueron fraguando e inoculando valores, formas de pensar y actuar de las clases subalternas en el sentido del individualismo, el autoritarismo, la aceptación del capitalismo como único sistema posible, el posmodernismo, etc.

En ese contexto se debe interpretar la victoria electoral y el consenso social logrado por la derecha más rancia. El macrismo tiene lazos comunicantes con la última dictadura militar. En lo económico y fundamentalmente en lo político. Los intentos de desmerecer la lucha histórica por los derechos humanos, las acciones represivas y autoritarias, etc , son algunas expresiones de esos lazos.

La lucha histórica de los organismos de DDHH permitió instalar entre los valores universales consensuados en nuestra sociedad argentina el rechazo a las dictaduras, la defensa de los DDHH y el reconocimiento a la lucha de las generaciones de los 60 y 70.

Sin embargo, desde que el Estado reconoció su responsabilidad en el terrorismo de Estado, durante los gobiernos de Néstor Kirchner y, luego de Cristina Fernández, se institucionalizó la formación, el debate y la construcción de los DDHH en franjas cada vez mas amplias de la sociedad. La escuela pública ocupa un logar destacadisimo en esa construcción. La lucha articulada de los organismos de DDHH y de la principal organización sindical docente, CTERA, se sintetizó en la construcción de contenidos y programas en defensa de los DDHH.

Está disputa entre la defensa de los DDHH y el autoritarismo que impulsan las clases dominantes se da cotidianamente en una guerra psicológica y cultural constante. La maquinaria mediática y de las redes sociales, controladas por la derecha y el empresariado, inoculan y presionan diariamente para debilitar los valores y concepciones democráticas.

La educación es central para dotar a la batalla cultural de territorialidad concreta y simbólica.

Debemos fortalecer y ampliar los espacios de debate  democrático que implica la construcción de lo pedagógico y de lo didáctico, la universalidad de la educación en términos populares  y la articulación con la comunidad educativa en defensa de los DDHH y los derechos más urgentes del conjunto de la clase obrera.

Es urgente, necesario y posible. Cada escuela pública es una trinchera cultural, es patria soberana. Las manos de hijos e hijas de la clase trabajadora levantan todas las mañanas la bandera argentina y con ella, las banderas de los pueblos de nuestra América.

En la escuela pública se educa, se resiste, se sueña y se lucha.

Viviremos nuestros sueños

Los nuevos vendrán subrepticiamente.

Vendrán de la oscuridad de los tiempos.

Traerán un nuevo sentido de la vida.

Destruirán todas las acechanzas contra la vida.

Las madres y los niños se mirarán sonriendo.

Serán hombres aguerridos y cálidos.

Los ancianos en las puertas de sus casas y en las plazas interrumpirán por un momento sus conversaciones para hacer un signo de asentimiento.

Serán hombres de la tierra.

Vendrán de los cuatro puntos cardinales.

Banderas de todas las naciones flamearán unidas.

Las lenguas se fundirán en una sola voz clara.

Destruirán las máquinas infernales.

Los niños ya no morirán sin comprender.

Con los nuevos vendrán días claros y sin violencia.

La tierra que guarda a los que han muerto en lucha contra los malvados producirá brotes potentes.

Para siempre será mellada la espada de la injusticia.

Hermoso proyectos varias veces milenarios se sustentarán orgullosos sobre sus bases.

Se abrirán grandes espacios llenos de oxígeno.

Se inventarán nuevas reglas de juego.

La esperanza llegará a su plenitud y dará frutos sabrosos.

El esqueleto del pasado será sepultado en una sencilla ceremonia a la que asistirá todo el mundo.

Viviremos nuestros sueños.

( “Límite real”, Ed. KA BA, 1972.)

Tilo Wenner

 

*Sec Gral CTA Ribera del Paraná (Zàrate-Campana-Escobar)

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