agosto 10, 2022

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SAN FERNANDO: LA HEGEMONIA FAMILIAR QUE SE CONSOLIDA PARA EL 2023

El municipio de San Fernando es uno de los distritos que más particularidades presenta. Siendo el más pequeño en desarrollo territorial de la Región Metropolitana Norte, es a su vez el más grande si en territorio de islas se mide y la revolución en la Ciudad iniciada en el 2011 no se frena pese al cambio de nombres en la gestión. Ante esto, y las incertidumbres políticas del espacio que forma parte, hay una única certeza: el 2023 consolidará la gestión que se viene desarrollando.

Si uno piensa en la eternización en el poder de una familia en un municipio, rápidamente encontrará a los Posse como señal de esto. Primero con Melchor y luego con Gustavo, los radicales se han mantenido en el gobierno municipal del 83 a la fecha. Sin embargo, la comparación con San Fernando no pasa por la prolongación en el tiempo, sino por la capacidad que lograron los Andreotti para dar vuelta una ciudad desde su llegada al día de hoy.

Si uno analiza los contextos electorales que atravesó la familia Andreotti entenderá que su gestión es la mayor herramienta para juntar votos. Desde su llegada al gobierno, en el 2011, han sido vecinalistas, parte del Frente Renovador en el peor momento de Sergio Massa e integrantes del Frente de Todos aún sin certezas electorales. ¿El resultado en todos los casos? El mismo: contundentes victorias para afianzar un proceso de transformación que aun no se detiene.

En este marco, las obras proyectadas para la gestión que hoy encabeza Juan Andreotti -el hijo de Luis- van a seguir trazando de San Fernando un lugar completamente diferente a lo existente a fines del siglo pasado. Solo basta con ver las comparativas con San Isidro o Tigre para evidenciar que la oxigenación de la gestión permitió impulsar al distrito y evidenciar la falta de gestión en sus vecinos. Como si esto fuera poco, fue Luis quien dispusiera y cumpliera gobernar solo por dos mandatos y dejar en su lugar a Juan, su hijo. Todo un ejemplo si de entrega de mando se trata.

Claro es´tá que el proceso arrollador del municipio en base a la gestión encuentra también su lógica en la política. El andreottismo nunca ha tenido una interna, no ha sufrido desgastes y solamente algún recelo familiar menor trasciende en los pasillos del Palacio Municipal o Concejo Deliberante.

Saldadas las cuestiones internas de una coalición como el Frente de Todos, la mirada sobre la oposición de Juntos tampoco altera los planes: ni Alex Campbell primero, ni Agustina Ciarletta después, lograron consolidar una alternativa para la disputa de poder real en el distrito. Incluso los nombres propios que acompañan a ambos personajes del PRO no tiene sustento territorial ni político para avanzar sobre un armado serio en dicho lugar.

Ante este escenario, la hegemonia Andreotti sabe que consolidará su poder electoral en la próxima elección y continuará cómodamente en el gobierno local. Y el dato no es menor: pese a las internas y conflictos permanentes y la compleja situación que afronta el país y la provincia de Buenos Aires en términos económicos y sociales, la gimnasia electoral del gobierno local -ya puesta a prueba anteriormente- no sufrirá consecuencias y el proceso que comenzó en el 2011 seguirá hasta 2027.

De padre a hijo, de hijo a hermana, o a cualquier otro familiar, el resultado pasa por la gestión, y en esta parece sacar mucha ventaja en andreottismo. El desafío pasará entonces por renovar la misma y seguir encontrando fundamentos que permitan consolidar la revolución del 2011.