NO HABLAR MAS DE VIDAL

Hora 60

La última semana del año y la fallida Ley Impositiva 2020 deja una recomendación para el nuevo gobierno provincial: mejorar la comunicación con la premisa de no hablar más de la ex gobernadora bonaerense.

La imagen positiva, pese a la derrota. Evitar hablar de Maria Eugenia Vidal será uno de los puntos que deberá atender la administración entrante. El fundamento de esto reside en la continuidad de imagen positiva que tiene la ex mandataria provincial. Pese a la amplia derrota de las elecciones hay una porción de bonaerenses que sigue viendo en MEV una figura destacable de la política y la personificación del debate le da respiro para consolidar dicha imagen. Como si esto fuera poco, la reconstrucción de su imagen desde su relación personal amplió la base de confianza de la gente para con una persona que perdió por más de una decena de puntos en las ultimas elecciones.

El resultado electoral todavía no alcanza. En ese sentido, la primera bajada que se logró una importante victoria en las elecciones es cierta (y muy) pero no determinante. A tan poco tiempo de la asunción demostrar esto como una base argumentativa no hace más que exasperar a quienes no acompañaron al gobierno y agitar la idea que una vez que alguien gana puede hacer lo que quiera. Principio falaz e imposible en el sistema político argentino.

El desconocimiento de la Provincia como bandera. Como si esto fuera poco, la comparativa discursiva entre la ex gobernadora y el ex ministro de Economía la ubican a ella en un lugar de ventaja. Sus legisladores en Diputados y en Senadores unifican un discurso más fuerte y agresivo contra el actual gobernador desde un lugar vacío de contenido pero eficiente: su desconocimiento de la provincia. En este sentido, es importante recordar que si bien Kicillof era parte de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, la misma Vidal llegó a la provincia siendo ni más ni menos que vicejefa de Gobierno de Mauricio Macri con una clara vocación política por la ciudad y con la suerte de haber enfrentando a una débil formula en el 2015 que le permitió, casualmente, ser electa gobernadora.

Con esta realidad -y tras el tropiezo inicial- el gobierno provincial debe consolidar su eje comunicacional sobre la complejidad de una provincia endeudada y transformar la queja de lo recibido por el compromiso del hace la gestión. La protesta de la herencia manifestada por muchos años como excusa para no gobernar fue propia de un gobierno que a los cuatro años se encontró totalmente derrotado. En esta sintonía, el gobierno provincial está a tiempo de atender estas cuestiones comunicacionales y comenzar por la más importante: olvidarse de la presencia de la ex gobernadora y confiar en sus nombres propios.

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