NADIE EN SU SANO JUICIO CREERÁ QUE HAY SOLO 79 CASOS – Por Mariano Reyno Buch

Hora 60

La pobreza. La inflación. El riesgo país. El dolar. O los infectados por el coronavirus. Todos los temas en Argentina encuentran su problema en los números. Respecto al Covid-19 la lógica es la misma y el factor numérico permite comprender algunas cuestiones. Incluso para algunos el número de casos determina la buena o mala gestión, en una conclusión precaria y falaz.

Para empezar nadie en su sano juicio podrá creer que los números informados sean la totalidad de los casos. Todos sabemos que las personas con la presencia del virus en su organismo son más que las 79 anunciadas al momento de escribir esto (martes 17 de marzo 23.47 horas). Y es lógico que así sea. Solo hasta el domingo pasado, el Instituto Malbrán había realizado apenas 433 test por el virus, y la dinámica de análisis hace que se demore en obtener los resultados. Incluso, desde una faceta técnica una medición puede arrojar la denominación «positivo no concluyente» cuando se da en primera instancia con el virus y luego se profundizan los análisis. Este caso le sucedió al técnico del club de futbol Flamengo de Brasil, quien continua con estudios para una definición precisa.

En esa sintonía, es importante comprender que los números de casos que aparecen en territorio italiano o español tienen que ver con la determinación de resultados analizados con anterioridad, por sobre la propagación en tiempo real del virus. Para que se entienda de manera lineal, una persona con síntomas puede tener en 24 horas su resultado parcial y en 48 su resultado definitivo según explican los expertos europeos.

En Argentina sucederá lo mismo en la medida que se profundicen los lugares para analizar los casos y se realicen las pruebas pertinentes. Tal como lo confirmara el ministro de Salud de la Nación, Gines Gonzalez, es «inminente la descentralización de lugares para realizar las pruebas pertinentes», puesto que el Malbrán ya no tiene capacidad operativa para sumar estudios. En ese caso, a mayor capacidad operativa, más precisión en la determinación y mejor desarrollo de la estadística.

Es claro que a consideración de algunas personas el problema central de todo esto es lo numérico. Dentro del gobierno hay quienes miden la efectividad de las medidas tomadas por el impacto sobre los casos positivos de virus (como si 79 fueran reales y exitosos) y hay quienes consideran que el primer diagnostico sería reconocer la totalidad de casos para poner en conocimiento pleno a la población y actuar en consecuencia.

La exagerada voluntad de algunos funcionarios por reconocer que Argentina actuó mejor o de manera más efectiva que lo que sucede en Europa forma parte de un pensamiento retorcido y falaz que encuentra su fundamento en la comparación numérica: como España o Italia tienen 1000, y nosotros tenemos 70, somos mejores. Una ridiculez.

Ahora bien, si se reconoce que no se da a basto para medir la cantidad de infectados no se puede obtener una conclusión sobre el cuadro de situación porque este seria incompleto y parcial. Si el mismo ministro de Salud reconoce que se debe descentralizar la capacidad operativa del Instituto que realiza las mediciones, ¿no sería lógico que alguien dijera que en Argentina existen como mínimo 79 personas infectadas y 2 muertas pero que se esperan los resultados de miles de casos en estudio? ¿Se miente con los números de manera intencionada como parte de la política o se desconoce realmente lo que sucede?

En este sentido, la crecida de casos será una realidad y la versión oficial tendrá la obligación de llevar tranquilidad a la gente y seguir profundizando políticas de cuidado y prevención. El desafio del gobierno estará en transmitir tranquilidad cuando se confirme el aumento de casos. El coronavirus ha sido uno de los temas que menos grieta ha generado en el último tiempo y asimilar la situación real podría ser un paso adelante. Sin relato, sin discusiones ni confrontaciones, simplemente sabiendo que la verdad parcial no hace más que generar una solución provisoria para hoy y un desastre para mañana.

Por último, una curiosidad no menor. En Alemania, Angela Merkel fue contundente al hablar estadisticamente de la situación de su país: “La población no tiene inmunidad al virus, y todavía no hay terapias ni vacuna, entonces entre el 60-70% de la población podría infectarse”. Ya somos mejores que Italia y España, solo nos queda superar a Alemania. Pero sabiendo que esto recién empieza.

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