LA OLA AMARILLA POR LA VUELTA DE LAS CLASES

Hora 60

El reclamo del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires de la vuelta a clases presenciales para 6500 alumnos desató los pedidos de los intendentes de Tres de Febrero y San Miguel. Ambos, del mismo color político que Horacio Rodriguez Larreta, despertaron inquietudes en el gobierno provincial.

El desgaste del aislamiento menos respetado del mundo llegó a su máximo esplendor y los jefes comunales saben que el pedido de aperturas tiene un doble sentido: la vuelta a la normalidad con una capitalización política y la molestia por las políticas restrictivas tras 200 días de aislamiento.

En ese sentido, la ola amarilla llegó al pedido de vueltas de clases al AMBA. Tras lo sucedido en CABA con Nación, Tres de Febrero y San Miguel se manifestaron en pedir la vuelta a los establecimientos educativos para los chicos del último año escolar. Las propuestas conciben la idea del dictado de clases en espacios abiertos y se espera el rechazo de ambos por parte del gobierno provincial.

Sin embargo, Diego Valenzuela -Tres de Febrero- y Jaime Mendez -San Miguel- generaron ruido en propios y extraños. Si bien Juntos por el Cambio encabeza con sus alcades las políticas de mayor apertura, hasta el momento Gustavo Posse y Jorge Macri eran quienes más permisos habían entregados. De manera lógica, la negativa por la educación llegará en las próximas horas pero alimentará un nuevo eje de polémica: desde la coalición opositora ya plantean que la educación y vuelta a clases es pretendida por ellos y limitada por el oficialismo.

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