abril 16, 2021

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LA CASA NO ESTA EN ORDEN: LO QUE DEJÓ EL ACTO RADICAL EN EL MUNICIPIO DE POSSE

El pasado fin de semana la corriente que enfrenta al intendente de San Isidro, Gustavo Posse, en la interna del radicalismo provincial pasó por el distrito. Con una reunión en Martinez, Adelante Buenos Aires trajo a Facundo Manes y Maximiliano Abad, para inquietud del gobierno municipal.

Impensado unos años atrás que el propio Gustavo Posse sufra en su territorio la visita de nombres propios de la política nacional y que él no estuviera en la foto. La interna radical del próximo 21 de marzo es sin dudas la última posibilidad de Posse para la política por fuera del distrito. Su violenta campaña de críticas a un radicalismo pasivo del cual fue parte sabe que es el último tren para ser más que su padre.

En ese contexto, la decisión de afrontar una interna por la conducción bonaerense del radicalismo busca superar el Karma Posse: un fenómeno que se empieza a usar en política para graficar la imposibilidad de crecimiento de un nombre propio. Melchor no pudo ir por más y Gustavo sabe que se le empiezan a achicar las posibilidades. De hecho es consciente que su futuro depende del próximo 21 de marzo. Incluso hay algunos que dudan que se presente y cuentan que hay posibilidad que se baje sobre la hora. Algo típico del possismo si es que no quiere afrontar la derrota.

Pero por sobre los análisis futuristas el cambio de época estuvo marcado por lo del sábado pasado. Ver radicales y no ver a Posse entre ellos es consecuencias directa de su inestabilidad política (¿y emocional?): kirchnerista, pejotista, massista, macrista, vidalista, en los últimos años lo ubican como un personaje poco confiable.

Ese pensamiento, que es el que le machacan en la interna radical, es el que empieza a abrirse paso en la política general. Ya Posse no vale por sus votos, sino que cuesta su inestabilidad. Hasta hace poco, garantizarse un distrito como San Isidro era un caudal de votos para el que lo llevara. Pero hoy las cosas cambiaron.

Ver a Posse hoy es sinónimo de paso del tiempo, de antigüedad y de frustración. Seis mandatos como intendentes lo ubican más cerca de un barón del Conurbano que de un gestionador exitoso. Ni que hablar si tiene la posibilidad del séptimo. Por eso es que la interna radical se ha convertido en la obsesión. Y la salida del jefe comunal.

Sin embargo, su entorno sabe que el costo es alto en cuanto a los resultados. De perderla no solo mostraría su incapacidad para salir por fuera del distrito, sino que más de uno lo espera para pasarle factura rapidamente. En cambio, de ganarla será solamente un intendente que ganó la interna radical. Y tendrá que ver que hace con eso.

Por sobre esto, las cosas han cambiado. El control de la política radical parece ya no estar en el possismo y la imagen de los Radicales de San Isidro sin el alcalde es todo una representación. Digan lo que digan, la casa no está en orden. El intendente lo sabe y cada vez está más cerca la definición. Habrá que esperar el próximo 21.

RADICALES DE SAN ISIDRO. Sin Posse: el intendente y un acto que cambia la época.