CUIDAR LA DEMOCRACIA, ESA ES LA TAREA – Por Joaquín Massa *

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Sin ninguna duda, la dictadura cívico-militar que comenzó en 1976 fue la peor dictadura que nuestro país tuvo que soportar. Por los sangrienta, violenta y cipaya. Pero fundamentalmente por el legado que dejo.

Durante esos terribles ocho años, el país tuvo que soportar las peores atrocidades que una sociedad pueda soportar, en ella hubo muerte, hambre, desocupación, tortura, inflación, pobreza; hubo tristeza y miedo en un pueblo que se siempre se caracterizó por ser alegre y solidario.

Ellos”, los milicos, destruyeron un tejido social que el Peronismo había logrado construir, que ponía un piso de derechos muy alto para los trabajadores y los más humildes.

Durante los tres gobiernos Peronistas se había logrado construir un piso de dignidad y respeto en el mundo, que la dictadura se encargó de destruir en sus años de usurpación.

Ellos” no solo vinieron por el Estado o los negocios, “ellos” también vinieron por los sueños de los Argentinos. A partir del 24 de marzo de 1976, en Argentina se terminaba con la democracia, la libertad, el respeto y la esperanza.

Pero cuando digo que el peor que nos dejó la dictadura es el legado, lo digo con mucha tristeza. Porque el fenómeno Macri solo es entendible luego de esa violenta dictadura, que acabo con las esperanzas de millones de argentinos y los sueños de muchos más.

La dictadura cívica-militar no solo vino por los recursos naturales y los negocios con el estado. “Ellos” vinieron a dar una batalla ideológica, que tuvo como herramientas fundamentales la tortura y la desaparición forzada de personas. “Ellos” estuvieron dispuestos a pagar “un costo” para instalar este estado injusto, de ricos para ricos al servicio de EEUU y sus socios regionales.

Durante el periodo 1976-1983 en la Argentina desaparecieron 30 mil militantes populares, aunque esto le moleste al Secretario de Derechos Humanos de Cambiemos Claudio Avruj y Dario Loperfido.

En Argentina hubo un estado genocida que mato personas y robo bebes, a pesar de los intentos de Cambiemos de desconocer y ensuciar a nuestros mártires, y encubrir a los genocidas condenados por la justicia.

Hoy en la Argentina de Macri y Vidal, lamentablemente, podemos ver resabios y vicios de ese pasado al que no tenemos ninguna intención de volver.

Sorprende ver como el gobierno abre las importaciones sin ningún plurito y se destruye el mercado interno, cierran las Pymes y el desempleo crece. Preocupa ver como el Bullrich y Macri reprimen salvajemente a los jubilados en el Congreso o a las madres que reclaman comida para los comedores comunitarios.

Hoy en Argentina hay presos políticos, hay una justicia manipulada por el poder político y el gobierno prefiere reprimir antes que escuchar los reclamos del pueblo. Está claro que Macri, al igual que Videla, está dispuesto a casi todo para garantizar los negocios de empresarios amigos y profundizar su modelo económico y de país.

Duele decirlo, pero en nuestro país hay hambre. Hay un estado neoliberal que intenta hacernos creer que el Estado es obsoleto y deficiente, cuando en realidad es el Estado el único lugar de “resistencia” que tienen los pueblos ante el poder económico de las potencias mundiales y los empresarios sin fronteras.

Hoy “la política” tiene la tarea de recuperar a esta democracia que se encuentra en “terapia intensiva”. Otro gobierno de Cambiemos sería terrible para nuestro pueblo y nuestra Democracia.

Mauricio Macri es el cuadro formado por los mismos titriteros que impulsaron el golpe militar en 1976, es hijo de esos empresarios que usaron el estado militar para posicionarse con sus negocios, es la esperanza de esos genocidas que quieren irse de este mundo sin rendirle cuentas a la justicia terrenal y la sociedad.

Del otro lado está el pueblo, sus organizaciones políticas, sociales y sindicales. Del otro lado de Cambiemos esta la esperanza de una Argentina Justa, Libre, Soberana y Solidaria.

La tarea esta en levantar bien altas nuestras banderas de Memoria, Verdad y Justicia; en imitar el amor y el compromiso militante de esos 30 mil hermanos y hermanas; es seguir el ejemplo de nuestras queridas Madres y Abuelas de Plaza de Mayo que nunca bajaron los brazos ni se atemorizaron a pesar de todo los que les había pasado.

Y como dice Leon Gieco: “Sólo le pido a Dios, que el engaño no me sea indiferente, si un traidor puede más que unos cuantos, que esos cuantos no lo olviden fácilmente”.

No olvidamos, continuamos buscando la verdad y exigiendo justicia. 30 Miil detenidos-desaparecidos: ¡Presente! ¡Ahora y siempre!.

*Director Periodistico de Hora60.

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