CON BRONCA Y DOLOR DESPEDIMOS AL COMPAÑERO AGUSTIN NAVARRO – Por Joaquin Massa*

Hora 60

Agustín era un compañero comprometido con el otro. Dentro de las muchas tareas que realizaba estaba la de sostener un comedor comunitario en el Barrio Padre Mugica (más conocido como Villa 31en Retiro). Esta muerte nos duele y nos sabe a injusto.

No es justo lo que pasó, claro que no. Y nos duele más porque era una muerte evitable. ¿Cómo? Fácil, si en ese lugar el Estado hubiera llegado hace tiempo esto no hubiera pasado.

Al igual que Ramona, y muchos más vecinos de los barrios más humildes cuyo nombre no concomemos, el Covid-19 se los lleva porque como sociedad aún tenemos deuda con los barrios populares a los que el Estado les dio la espalda durante años.

Como dijo nuestro compañero Daniel Menendez “estamos transitando este doloroso momento”, pero lo hacemos rodeados de nuestra organización, esa a la que pertenecía Agustín y que nos llena de orgullo.
Y no es casualidad, ya que no comprendemos la vida sino es militando y en nuestro `querido Barrios de Pie´; ese que siempre está, “en las buenas y en las malas”.

Esta misma organización que supo construir Agustín todos los días en el barrio, en las calles; dando la pelea contra el hambre y ahora contra el Coronavirus. Que siempre lucho por un mundo menos injusto y que no estaba dispuesto a aceptar las injusticias de este capitalismo salvaje.

La falta de servicios básicos en las barriadas hace que la cuarentena sea aún más compleja. A la difícil situación económica que atraviesan los barrios populares, la falta de servicios básicos lo hace aún más difícil. ¿Cómo podemos “cuidarnos” si en el barrio falta el agua?.

La pandemia, como solemos decir, mostró lo mejor de nuestra sociedad: esa militancia social que todos los días hace más de 50 días tiene sus casas (y brazos) abiertos para darle la pelea al hambre; pero también mostró lo peor: las deudas del Estado con una parte importante de nuestra sociedad.

No debemos mirar para el costado, debemos hacernos cargos como sociedad de lo que pasó, una vez más. ¿Cuántos Agustínes o Ramonas más tienen que morir para que realmente ´la política´ se dé cuenta que hay prioridades que se deben abordar?


Lo de Agustín nos debe llamar a una fuerte reflexión. Que esta muerte, como las otras, no sea en vano. Agustín ya no está, pero si su ejemplo, su lucha y sus reclamos.

A la pandemia se la combate con organización popular y un Estado presente. Más que nunca debemos poner el foco en los que menos tienen, que son los que más Estado necesitan.

*Responsable de SOMOS – Barrios de Pie San Martín.

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